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El Botón de la Camisa PDF Imprimir E-mail
Escrito por Esther Sanz García   
Domingo, 22 de Marzo de 2009 23:50

EL BOTÓN DE LA CAMISA

 

Soy consciente en el momento en el que suena el despertador. En ese preciso y maldito momento en el que me interrumpe el sueño la obligación.

Lo que hace diferente a este día del resto, es esa pregunta que me he formulado al arrastrar mis legañas con el agua fría, frente al espejo: ¿qué clase de mujer seré?

Y no es una pregunta sencilla, ya que en la era del progresismo feminista, hay tantas especialidades femeninas que me resulta casi imposible definirme.

Están las mujeres pro: pro todo el día fuera de casa, como los hombres, porque la igualdad es lo que marca la diferencia.

También las hay sin: sin complejos, sin complicaciones, hoy con uno, mañana con otro, qué más da, eso es moderno.

Las mujeres casi: casi termino la carrera, casi consigo ganar ese puesto de trabajo, casi se ha terminado de hacer la colada…

Las mujeres yo: yo también estudié en un colegio de monjas, yo también tuve ese coche deportivo, yo también usé ese maquillaje, ¡ah! Yo también salí con ese desgraciado…

 

Podría continuar con una larga lista. Por eso, al mirarme en el espejo, con ese camisón desgastado, con un pequeño enano colgado de mi pierna, con mi marido lavándose los dientes, y mi gato maullando por su ración de comida diaria, me pregunto en qué grupo me perdí, aunque pensándolo bien, tampoco está tan mal eso de ser mujer. Eso sí, mi mente se vuelve cuerda cuando bajando en el ascensor, con el croisant en la boca y mi vecino del quinto mirándome el escote,  me fijo en que se me ha olvidado abrocharme el botón de la camisa, y sonriendo me destaco en esa clase de mujeres que son de lo que no hay.

Última actualización el Domingo, 28 de Junio de 2009 20:42